miércoles, setiembre 20, 2006

Homenaje al Dr. Luis Roberto Fontana, al cumplirse un año de su fallecimiento

Al cumplirse un año del fallecimiento del Dr. Luis Roberto Fontana, reconocido y querido antártico por sus pares.
Se realizó el domingo 17 de setiembre de 2006, una misa en su honor en la localidad de Villa Ballester (Argentina).

Nuestro habitual colaborador Daniel (daona@hotmail.com) nos remitió este documento, del Dr. Fontana cuando terminó su gestión en el Instituto Antártico Argentino

EL FIN DE MI GESTION
Carta del Dr. Fontana escrita antes de su retiro jubilatorio en el Instituto Antártico Argentino en el año 2003.

Después de desempeñarme 33 años como miembro de la Institución, de los cuales 1 año y 8 meses fueron en Comisión y desde el 03/02/72 ingresé por Concurso en la Función Pública por Decreto N° 581, hasta el presente en que ha llegado la hora de dar por finalizado mi ciclo para dar lugar a lo que considero la renovación, a fin de que funcionarios jóvenes puedan desarrollar en el futuro acciones conducentes a revitalizar al Organismo que fue ejemplo en sus comienzos y que hoy imperiosamente debe recobrar sus épocas de esplendor, éstos son mis fervientes deseos.
En la Dirección Nacional del Antártico, como jefe de Secretaría y luego como Secretario General actué bajo las órdenes de 11 Directores Nacionales pertenecientes 3 de Ejército, 3 de Fuerza Aérea, 3 de Marina y 2 civiles.
Con anterioridad integré el recién fundado Instituto Antártico (17 de Abril de 1951) en calidad de representante del entonces Ministerio de Ejército.
Los Directores con quienes colaboré en sus respectivas gestiones podrán dar fe de mi actuación que desarrollé con toda mi capacidad en el Organismo Rector de la actividad antártica, mas allá de la significación de los antecedentes curriculares.
He tenido en suerte ser testigo presencial y haber actuado en la actividad durante mas de medio siglo.
¡La mitad de la historia Antártica Argentina!
Por eso los que tuvimos el privilegio de vivir, sufrir y trabajar duramente en la Patria Helada, anhelamos que este gran desafío a la imaginación del hombre que es la Antártida, tenga algún día la prioridad y atención que merece en el contexto nacional.
Durante mi gestión fui designado como:
- Delegado Argentino Alterno ante el Comité Científico de Investigaciones Antárticas (SCAR),
- Miembro del Comité de Logística y Operaciones Antárticas (SCALOP).
- Presidente de la Comisión Organizadora de la XIV Reunión del SCAR (Mendoza, octubre de 1976) y de la XXII Reunión del SCAR (San Carlos de Bariloche, junio de 1992).
- Miembro Permanente del Simposio de Logística
- Presidente de la Comisión Organizadora de la 1ra. Reunión de RAPAL en la ciudad de Buenos Aires y de la 4ta. Reunión de RAPAL en Ushuaia, Tierra del Fuego.
El 27 de mayo de 1985 el Sr. Ministro de Defensa ordenó que todo el personal militar debía presentar su renuncia al cargo.
Tuve en la oportunidad una gran satisfacción: el Sr. Ministro rechazó mi renuncia y me confirmó en el cargo.
En el área de mi incumbencia logré a través de los años concretar iniciativas conducentes a la divulgación del tema antártico, como fueron los cursos de Capacitación para Maestros y Profesores que luego fueron incorporados por el SINAPA.
Asimismo se concretaron el Atlas Antártico y sus ediciones, “La Biblia Antártica” y los dos tomos “Argentinos en la Antártida”.
Los colaboradores que trabajaron arduamente plasmaron en la práctica el principio de “unidad en la acción”.
Desde la creación de la comisión de Recepción de materiales he sido Presidente de la misma hasta el presente en una tarea difícil, no siempre valorada.
La función fiscalizadora no es grata por las características muy especiales que se debe cumplir.
Todos los miembros que la integraron designados por el suscripto procedieron siempre con idoneidad, lealtad y honestidad teniendo como objetivos los intereses de la Institución.
En estas delicadas tareas la Comisión observó en cada ocasión si la entrega de efectos no se realizaba de acuerdo a las Reglamentaciones y por escrito se elevaban a la autoridad de turno.
En cuatro oportunidades elevé la renuncia por discrepar con el manejo de las denuncias por irregularidades detectadas en la entrega de materiales. Invariablemente fueron rechazadas.
La denuncia por el mal desempeño del Coordinador de Finanzas para que se realizara el sumario a fin de deslindar responsabilidades cayó en “vía muerta”.
Esto motivó mi presentación de un Tribunal de Honor para juzgar la conducta del funcionario, que terminó cuando lograron que el proveedor que lo denunció retirara la denuncia para evitar que lo borraran de las licitaciones.
Los sumarios nunca llegaron a sustanciarse, incluida una denuncia en el fuero comercial por evasión de impuestos aduaneros cuya resolución final aún se desconoce.
Fui designado para integrar el Comité de Evaluación del Personal, duré poco tiempo. Mi permanente defensa del personal cuando advertía que no se medía con la misma vara el desempeño y la componenda para beneficiar con calificación de Muy Destacado y Destacado que se adjudicaba incorrectamente no siempre al más apto. ¿Cuál fue la solución más simple?... Eliminarme de la Comisión. Pero muy agradecido porque siempre defendí lo que consideré correcto.
Jamás hasta la fecha he dejado de mostrar mi amor al país, pues desde el primer día elegí el camino recto y justo para mi actuación pública enfrentando a la generalizada corrupción que soporta nuestra tierra donde los valores éticos y morales han sucumbido. Nunca medí el costo que significa defender la ley y no me importaron las injusticias que soporté cuando había que poner de resalto el desvío del accionar de funcionarios, sin distinción de jerarquías. Nunca logré que los sumarios o actuaciones llegaran a feliz término... ya no me causa repulsa el accionar de funcionarios que se dedican al encubrimiento. Tengo mi conciencia tranquila de haber actuado con honestidad, transparencia y en salvaguarda de los intereses de la Institución. Siempre procedí de frente y esgrimiendo la verdad.
Los argentinos nos caracterizamos por nuestra mala memoria y olvidamos y tergiversamos los hechos pasados y presentes, según convenga con la imaginación frondosa, sobre la ayuda que puedan prestarnos terceros que nos facilitaran atenuar los males que nosotros mismos hemos contribuido a generar.
Las soluciones necesitan ser instrumentadas, con patriotismo, desinterés, sin sectorizarnos y con la mira puesta en el mejor destino de la Institución, por consiguiente hay que buscarlo aquí, para ello es primordial el esfuerzo mancomunado poniendo y no escatimando la participación.
El imperativo de esta hora crucial, buscar las coincidencias y afrontar el futuro con nuestras propias virtudes y falencias asumiendo las responsabilidades al máximo y los comunes esfuerzos en procura de la permanente superación en aras de un destino brillante, antes que sea demasiado tarde. Por los años y la experiencia vivida me permito estas reflexiones.
Lo dicho no implica en modo alguno mi deserción de este querido Organismo, no duden que mientras Dios permita prolongar mi existencia y pueda ser útil, estaré siempre a disposición como un celoso custodio.
Pido licencia para expresar necesarios agradecimientos a personas que significaron tanto en mi vida.
Mis familiares, en primer lugar a mis padres, Constantino Fontana y María Bompadre, desde la infancia me educaron en el amor a Dios y al prójimo. Adolescente me enseñaron a querer la Patria y hacer culto por la Democracia, la Libertad y la Justicia. Supe por ellos que la palabra empeñada vale tanto como la escrita y que la solidaridad auténtica es un deber social propio de los cristianos.
En la vida de familia, mi señora Celina Flores Leiva me sigue brindando además de 46 años de matrimonio y plena felicidad, haber conformado en conjunto a nuestros dos hijos Ana María y Roberto Luis, de los que nos sentimos profundamente orgullosos. Después con el aporte de los hijos políticos tenemos cuatro nietas que colman nuestra gratitud a Dios Nuestro Señor.
Siempre le agradeceré a Celina, entre otras muchas cualidades, haberme dado la tranquilidad que cualquiera fuera el lugar en que cada uno de nosotros nos encontráramos supo desempeñarse de acuerdo a las circunstancias, habiéndome apoyado siempre para que desarrollara mi pasión antártica.
En una palabra una compañera de toda la vida a la que agradezco lo que hizo por mí y lo que sin duda seguirá haciendo día a día.
Nunca he sido partidario de las despedidas de ninguna naturaleza (partir es morir un poco) tal vez porque soy emotivo y prefiero no probarme en estos lances.
A través de los años traté de prodigarme con toda mi capacidad y pasión en las tareas de mi incumbencia, pude cristalizar muchos iniciativas y otras quedaron por el camino.
Pido disculpas a las personas que pude haber ofendido, solo puedo asegurarles que nunca tuve el propósito de dañar a nadie; siempre obré teniendo en cuenta el buen funcionamiento de la Institución, jamás estuvo en juego la relación personal amistosa.
Asimismo pretendo que sepan dispensar los errores en los cuales sin duda habré incurrido, que pueden ser muchos, pero deben saber que siempre han sido involuntarios y en todo caso causados por la inquietud de lograr lo mejor para la Institución y no en beneficio personal.
La esperanza que renace después de este 25 de Mayo de 2003, puede constituirse en un hito histórico, para que la legión de hombres y mujeres honestos, que los hay en todos los ámbitos, logren darle en el futuro próximo horas venturosas a nuestra querida Patria.
A todos mis colaboradores sin distinción de jerarquías deseo expresarles mi sincero agradecimiento por el amplio, desinteresado y eficaz apoyo brindado durante mi actuación. Muchas pero muchas gracias y las expresiones de mi sincera y permanente amistad.
Sirvan estas palabras de despedida de todos: Directores, Coordinadores, Jefes de Departamento y/o Areas, personal científico, técnico y administrativo dejándolos con mi respetuoso saludo y sincero afecto, fruto de tantos años de conocernos.
Decir adiós, nunca es fácil. ¡Hasta siempre!

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